Jornada Media y Refugiado , organizada por la Comisión a Arbitraje Quejas y Deontología del Periodismo y el CIC en la Universidad Pompeu Fabra

Con 60 millones de personas desplazadas en el mundo, la crisis migratoria y de los refugiados domina la agenda global, disemina el discurso del odio atizado por políticos populistas y divide a las comunidades, razones más que suficientes para que los periodistas tengan especial cuidado y sensibilidad cuando tratan este asunto. Estas son algunas de las conclusiones de la jornada Media y refugiados”, organizada por la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo y el Consell de la Informació de Catalunya (CIC), con la colaboración de la Universidad Pompeu Fabra.

Temirkhon Temirzoda Naziri, Director Programas Culturales&Cooperación Internacional y Elsa González, Presidenta de la FAPE

A lo largo de las intervenciones se enfatizó en la necesidad de un lenguaje periodístico contextualizado, que facilite referencias y que, por encima de todo, muestre humanidad y sensibilidad en sus relatos, neutralizando el discurso del odio, según puso de manifiesto el presidente del CIC, Roger Jiménez. Rafael de Mendizábal, presidente de la Comisión de Arbitraje, recordó que la historia de la humanidad es la historia de las migraciones. “Quienes ahora llegan a Europa como ‘refugiados’ huyendo de la guerra, han de ser acogidos con la conciencia de que podríamos ser nosotros, debemos ponernos en sus zapatos”, recalcó.

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Roger Jiménez, presidente del Consell de la Informació de Catalunya y Rafael de Mendizábal, presidente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo.

El programa tuvo diez horas de duración y estaba orientado a abrir un ámbito de reflexión en una materia que conmueve, condiciona e interpela a la sociedad y los políticos. En el transcurso de la jornada se celebraron mesas redondas, conferencias y  debates a cargo de profesionales de diversos medios y plataformas en los que los ponentes y el público, formado en su mayor parte por alumnos de comunicación y jóvenes periodistas estuvieron de acuerdo en significar el papel de los medios en la tragedia migratoria y en la necesidad de abrir un amplio debate de amplitud nacional para tratarla, incluso mediante fórmulas de colaboración entre las publicaciones para tratarla en su propia dimensión. Muchos periodistas que trabajan contrarreloj y emplean palabras para referirse al problema, muchas veces con la mejor de las intenciones, pueden dañar a las personas que buscan cobijo y protección.

La pérdida de la connotación neutral del término migrante no es sólo responsabilidad de los medios, según afloró a lo largo de la Jornada. Políticos extremistas y sin escrúpulos lo utilizan para avivar el odio. Pese a que la Agencia Associated Press tiene vetada la frase “inmigrantes ilegales”, todavía está extendida en los medios de comunicación y los círculos políticos, así como otros términos que pueden fomentar los prejuicios. Es preciso informar en un contexto, facilitar información complementaria sobre el origen de las personas y, sobre todo, mostrar sensibilidad y humanidad, sin abandonar la obligación profesional de precisión y veracidad.

PROGRAMA

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